Mantenimiento básico de una bicicleta

Nuestras bicis, ya sean de montaña, ciudad o carretera, necesitan un mantenimiento básico, para garantizar su correcto funcionamiento, evitar sustos, y asegurar que nos duren lo máximo. En este post os enseñaremos algunas nociones básicas, sobre el mantenimiento de nuestro caballo de batalla:

Lavado y Engrase: es la parte más trabajosa, pero también es la que va a hacer que tu bici se vea como nueva, de modo que tiene su recompensa. Además una vez que le has cogido el punto es bastante mecánico.

Hay dos formas de realizar el lavado y engrase. Una limpieza a fondo que os recomendamos una vez cada dos semanas dependiendo de su uso y otra limpieza más general para mantener nuestra bicicleta con un bonito aspecto y bien cuidada.

Puedes servirte de una manguera y una esponja e intenta evitar las pistolas a presión de los lavacoches ya que, el agua a presión no es buena para los engranajes de la bicicleta. Asegúrate de quitarle todo el polvo, barro, y suciedad de todos los recovecos de la bici. Una vez limpia, la secamos por completo, con un trapo, haciendo hincapié en las zonas más trabajosas como los puentes de freno, los radios de la rueda, las roldanas del cambio, etc, ya que de paso terminaremos de quitar la poca suciedad que haya quedado tras el lavado. Y a continuación engrasamos la cadena y transmisión con lubricante, pasando por toda la cadena y los engranajes y luego retirando el exceso de aceite con un trapo, para evitar que se pegue el polvo recién limpia y se llene rápidamente de suciedad. Esta es la forma fácil y rápida.

Lo ideal, es quitarle las ruedas a la bici, si es que tienes un pie para sostenerla, si no, cada uno tiene sus trucos para ponerla en alto y que te sea más cómodo.

Hazte con un cepillo no demasiado duro, o una brocha, y mojándola en desengrasante, limpia polvo y barro acumulados en los cambios, desviadores, platos (evitando que entre el desengrasante en el eje del pedalier), piñones, frenos, disco o zapatas, llantas, cruces de los radios, carretes…la cadena es lo que más trabajo suele costar y hay que realizar varias pasadas, o puedes utilizar un cómodo y efectivo limpiacadenas mecánico que te facilitará bastante el trabajo, con mejores resultados.

limpieza con cepillo
Limpieza de la bici

Ahora con un cubo con agua con gel de baño normal y una esponja, limpiamos toda la bici, pasando  incluso por las zonas que hemos limpiado antes con el cepillo. Eso sí, intenta tener para la cadena y las zonas con grasa una esponja o cepillo aparte, ya que son zonas con mucha suciedad y es mejor no lavar toda la bicicleta con el mismo utensilio. No dejamos pasar mucho tiempo para quitar todo el jabón con agua y secamos con un trapo limpio.

Con la bici bien limpia y seca, lubricamos con aceite especial toda la transmisión y como anteriormente repetimos, retiramos el exceso de aceite con un trapo para que nuestras transmisiones queden perfectamente engrasadas y limpias.

Con un poco de grasa solida puedes engrasar los cables de frenos y cambios para que su funcionamiento sea suave y tenga un buen tacto.

Una vez acabada la limpieza. Revisa que todos los cierres estén correctamente ajustados, así como los tornillos.

Revisa los neumáticos para comprobar que no se haya quedado ningún resto, ni tenga nada incrustado, y comprueba la presión de los mismos.

Con este repaso general, tendrás tu bici bien atendida, y lista para dar toda la guerra que necesites.

Si no tienes claro algún punto, te recomendamos que te acerques a una de nuestras tiendas, o que nos llames. Uno de nuestros mecánicos resolverá tus dudas y te ayudará encantado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *