Llega el buen tiempo, los peques vuelven a los colegios y a la rutina de las clases extraescolares. Como buenos ciclistas nos gustaría llevarlos en bicicleta pero, ¿Cuál es el mejor modo de hacerlo? ¿Escojo sillita o remolque? ¿Cuál es la sillita portabebé que me conviene?
Vamos a intentar solventar todas las dudas en este artículo.
Antes de nada, deberemos acogernos a lo que legalmente está permitido y lo que no. Para empezar, los remolques no están permitidos para el transporte de personas en la vía pública. Para otras cosas o en otro tipo de vías si podrás utilizarlos. Obviamente, si te paras a pensarlo, llevar a tu hijo en un remolque, fuera de tu vista, unos metros por detrás de la bicicleta y, en ocasiones, entre el tráfico, no es muy buena idea.

Con esto, para movernos por ciudad con los peques en bicicleta nos quedamos solo con las sillitas portabebés, pero no todo vale. Hagas lo que hagas siempre han de llevar casco y el niño ha de pesar entre 9 y 22 kg en la mayoría de los casos, aunque depende del tipo de sillita. Como verás, hay sillitas pensadas para niños más grandes o de más edad:
Sillitas portabebés delanteras:
Suelen ir ancladas al manillar, al cuadro o a la tija, y están pensadas para transportar niños de hasta 15 kg.
Tienen como ventaja que es posible hablar con el niño mientras se pedalea y que este tiene una visión completa de lo que le rodea. En contra, depende del tamaño de la silla y del tipo de anclaje, puede resultar difícil pedalear o incluso dirigir la bicicleta, haciéndola más inestable.
Por ejemplo la sillita portabebé Bobike One Mini delantero, de origen holandés, es una de las mejores opciones del mercado, tanto por diseño como por ligereza y facilidad de montaje.
Sillitas portabebés traseras:
Son más seguras, tanto para el niño como para el ciclista, al no entorpecer el manejo de la misma salvo por el propio peso añadido. Además, en caso de caída, es menos posible que el niño llegue a sufrir daños.
Igual que las delanteras se pueden encontrar con diversas formas de anclaje, siendo la más común la que va al portabultos, lo que le aporta un extra de apoyo y solidez.
Como ejemplo, la Polisport Boodie CFS, con anclaje al portabulto o la Polisport Bubbly Maxi QST, que se ancla fácilmente al cuadro de la bicicleta.
Antes de decidirte debes tener en cuenta varias cosas:
- Asegúrate de que la sillita cumple la normativa vigente, siempre, siempre, acude a un vendedor de confianza y a marcas reconocidas. A pesar de eso, vigila que la sillita tenga:
- El hueco de las piernas cerrado o con un cierre que impida que el niño pueda llegar a meter los pies en los radios.
- Que cuente con posabrazos, cuanto más altos mejor, para evitar que el niño pudiera ir con los brazos extendidos y sufrir golpes. Tanto con las piernas como con los posabrazos, en aquellas sillas pensadas para niños más grandes, de hasta 10 años o unos 35 kg, se puede llegar a obviar el que la sujeción de las piernas sea cerrada siempre que mantenga el anclaje de los pies, por la mayor madurez del niño como por su tamaño.
- Que tenga un anclaje de arnés de varios puntos, con un sistema de cierre como el de los carritos de bebé, que impida que el niño pueda abrirlo solo, por ejemplo, los que solo se abren apretando en varios puntos de forma simultánea.
- Que disponga de elementos reflectantes en la cara externa y de acolchados en la parte interna.
- Escoge aquella cuyo anclaje mejor se adapte a tu bicicleta. Por supuesto, las bicicletas son muy resistentes, pero por ejemplo las de carbono sufren mucho con este tipo de cargas. Ante la duda, te recomendamos la que va al portabultos y que siempre, siempre, consultes con un profesional.
- En caso de que escojas la que se ancla al portabultos, asegúrate de que este soporta sobradamente el peso de la sillita (que suele ser muy muy ligera) y del niño.





